Así que esta mañana y viendo un libro de muñequitos a ganchillo, por no tener un ganchillo pequeño, cojo el disponible y la tela ovillada y me pongo a improvisar. Un bolsito, algo sencillo, algo rapidito mientras mi hija me "hace" el desayuno y me va "a buscar a mi hijita" al colegio. Ella es la hermana mayor de 3, que es cocinera y ayuda en casa....jajajaja. Para eso están las mañanas de domingo, en ocasiones va bien improvisar y disfrutar.
Recuerdo en mi infancia los domingos en la terraza, en bicicleta y llevándole a mi padre el cafelito, una pequeña tacita con agua marrón (efecto de un poquito de tierra) y espuma con grumos (efecto del jabón en polvo de la lavadora). Le sabía deliciosa, no lo dudo ni un instante.

PD. La falda, que en realidad es un vestido, lo confeccionó !hace 30 años mi madre!.¡Que bellísima tela!. Nuestra generación ha ido perdiendo habilidades....a ver si en algún momento las recuperamos o como mínimo no rompemos la cadena....


